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Minería y cambio climático en Chile: RSE para la gestión eficiente del agua y desarrollo local

La minería en Chile desempeña un rol clave en la economía del país y en el debate público, y al ser el mayor productor de cobre a nivel global, el rubro afronta el reto de compatibilizar una explotación responsable con la limitada disponibilidad de agua en el norte y con el impulso de encadenamientos productivos que fortalezcan a las comunidades y a las pequeñas y medianas empresas locales. Este artículo examina de qué manera la responsabilidad social empresarial (RSE) en la industria minera incorpora la gestión hídrica y el fomento de proveedores locales, ofreciendo casos ilustrativos, enfoques técnicos, marcos normativos y sugerencias operativas.

Contexto: minería, agua y desafíos territoriales

La actividad minera concentra su demanda de agua en regiones áridas y semiáridas, donde la disponibilidad del recurso es limitada y existen usos agrícolas y urbanos compitiendo por el mismo recurso. Además, el cambio climático ha agravado la sequía en varias zonas, aumentando la presión sobre los acuíferos y sobre la gobernanza del agua. En este contexto, la RSE minera deja de ser un complemento voluntario para convertirse en una condición estratégica para la licencia social y la sostenibilidad operacional.

Estrategias de gestión hídrica en la minería

Las compañías mineras han incorporado diversas soluciones tecnológicas, operativas y de gobernanza para disminuir su huella hídrica y ampliar la disponibilidad de agua en beneficio de las comunidades:

  • Fuentes alternativas de agua: empleo cada vez mayor de agua marina desalinizada y de efluentes urbanos tratados en actividades industriales, lo que alivia la presión ejercida sobre las reservas continentales.
  • Reúso y reciclaje: implementación de circuitos cerrados en las plantas concentradoras, incorporando tratamientos y recirculación que reducen significativamente la extracción total.
  • Gestión de relaves: adopción de relaves filtrados y de técnicas de apilamiento en seco cuando las condiciones lo permiten, disminuyendo así el uso hídrico y los riesgos ambientales vinculados a las presas de relaves.
  • Monitoreo y telemetría: incorporación de sensores y plataformas de control que ajustan el consumo, identifican fugas y respaldan decisiones fundamentadas en información precisa.
  • Gestión integrada de cuencas: colaboración en mesas de diálogo con autoridades y comunidades para organizar un uso sostenible del recurso y acordar acciones de mitigación.

Marco normativo y exigencias de transparencia

La minería chilena funciona dentro de un marco regulatorio que abarca la evaluación ambiental, la obtención de permisos sectoriales y el cumplimiento de diversas normativas. El Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental requiere aplicar medidas de mitigación y realizar seguimiento continuo, mientras que las autoridades han aumentado las demandas de mayor transparencia y de una rendición de cuentas más estricta respecto al uso del agua. Al mismo tiempo, los estándares internacionales de inversión responsable y los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) impulsan a los proyectos a informar sobre sus indicadores de desempeño hídrico y social.

RSE enfocada en la administración del agua: prácticas esenciales

  • Participación temprana de actores locales: integración de comunidades y autoridades dentro de la planificación social e hídrica, respaldada por compromisos que puedan verificarse.
  • Inversión en infraestructura comunitaria: iniciativas destinadas a reforzar el suministro de agua potable o el tratamiento de aguas empleadas en agricultura, ofreciendo beneficios tangibles.
  • Transparencia en indicadores: difusión de métricas como el volumen de agua utilizado por unidad producida, la proporción de agua no convencional y los resultados del seguimiento ambiental.
  • Financiación de soluciones compartidas: aporte conjunto a plantas desalinizadoras o sistemas de reutilización que prestan servicio tanto a la operación como a la población local.

Impulso al crecimiento de proveedores locales como eje de valor compartido

La estrategia de proveedores locales es una palanca central de la RSE minera porque impulsa empleo, transferencia tecnológica y diversificación económica regional. Los elementos más efectivos para promover proveedores locales incluyen:

  • Programas de capacitación técnica y gestión: instrucción en normas de calidad, seguridad y medio ambiente que ayuda a las pymes a satisfacer los requisitos de contratación.
  • Acceso a financiamiento y garantías: herramientas que facilitan a los proveedores realizar inversiones en su capacidad productiva y en la obtención de certificaciones.
  • Contratos por encadenamiento productivo: convenios de mediano plazo que brindan estabilidad y favorecen la incorporación de tecnología y personal.
  • Plataformas de vinculación: espacios como ferias, catálogos de proveedores y ventanillas de compra que impulsan el contacto entre grandes empresas y proveedores locales.
  • Transferencia tecnológica: apoyo orientado a la innovación para que los proveedores incrementen su productividad y ofrezcan soluciones más eficaces en gestión hídrica y ambiental.

Ejemplos representativos y conclusiones identificadas

Presentamos tres casos representativos, basados en prácticas observadas en la industria chilena:

  • Operación que incorporó agua desalada: una extensa faena del norte integró agua de mar tratada por desalación en sus procesos industriales, disminuyendo la presión sobre fuentes continentales y orientando parte del recurso liberado a iniciativas comunitarias. Gracias a ello se consolidó la licencia social y se impulsaron contratos locales para operar y mantener la planta desalinizadora.
  • Proyecto de relaves filtrados y proveedores locales: una operación que adoptó la tecnología de pila de relaves filtrados recurrió a empresas de la zona para suministrar equipos y ejecutar servicios de construcción y mantención. Esto favoreció el desarrollo de capacidades técnicas regionales y la generación formal de empleos especializados.
  • Programa de fortalecimiento de pymes: una compañía minera lanzó un programa con apoyo público-privado destinado a capacitar y certificar a proveedores locales en gestión ambiental y control de calidad. Tras la certificación, las pymes ampliaron su base de clientes y elevaron su competitividad más allá del rubro minero.

Impactos medibles y indicadores relevantes

Para analizar la eficacia de las iniciativas que articulan la gestión del agua con el desarrollo de proveedores, conviene seguir de cerca indicadores como la:

  • Proporción de agua no convencional empleada, ya sea desalada o reutilizada.
  • Volumen anual de extracción de agua continental que se logra evitar.
  • Porcentaje de adquisiciones locales respecto al total de compras directas.
  • Cantidad de proveedores locales con certificación y nivel de inversión destinado a su capacitación.
  • Generación de empleo local, tanto directo como indirecto, derivado de los contratos con proveedores.

Obstáculos y posibles peligros

Aunque se han logrado progresos, todavía persisten desafíos que dificultan ampliar la adopción de buenas prácticas.

  • Financiamiento inicial elevado: desalinizadoras y tecnologías de filtrado requieren inversiones significativas que deben compartirse entre actores públicos y privados.
  • Capacidad técnica local insuficiente: muchas pymes requieren tiempo y recursos para cumplir estándares exigentes.
  • Complejidad regulatoria: permisos y procesos ambientales pueden demorar proyectos y aumentar costos.
  • Conflictos por uso del agua: sin una gobernanza participativa, los proyectos pueden generar tensiones con comunidades y usuarios agrícolas.

Recomendaciones prácticas para empresas y autoridades

  • Diseñar proyectos integrados: integrar la gestión del agua con el desarrollo de proveedores desde la etapa de diseño del proyecto, considerando efectos y oportunidades del entorno local.
  • Establecer metas medibles: definir métricas precisas sobre el uso de agua no convencional y sobre las compras locales para rendir cuentas de forma transparente.
  • Promover alianzas público-privadas: cofinanciar infraestructura hídrica y programas de formación junto al sector público para favorecer una rápida expansión.
  • Destinar recursos a la transferencia
Por Carla Bellorin

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